Nuestra Historia

Hojablanca fue inaugurada en las navidades de 1989, en un local en la planta sótano de la Calle Santa Fe, al que se accedía por una enroscada escalera, y en el que los libros ascendían como humo por las paredes. Con esfuerzo y trabajo, y casi treinta años de andadura, ha llegado a convertirse en un referente cultural de la ciudad de Toledo. Con el paso de los años y la expansión del negocio, éste se traslada a la localización actual, adquiriendo para ella un edificio de cuatro plantas en la Calle Martín Gamero, que originariamente había sido una taberna, Taberna Ambos mundos.

Hoy es la librería insignia de esta ciudad, creando un modelo que ha tardado una década en ser copiado y que los demás aspiran suceder. Situada en el corazón del área comercial y peatonal de Toledo, en el entronque llamado las Cuatro Calles, la librería se encuentra en la zona que constituye el centro de una estrella de cinco brazos, por la que discurre toda la vida comercial y social de la ciudad, eje que conecta directamente la Plaza de Zocodover, con la del Ayuntamiento y la Catedral.

Es posible incluso que nuestra librería esté situada en el punto exacto en el que D. Miguel de Cervantes, entre los cachivaches de los comerciantes que ocupaban la calle y las mesas que sacaban los libreros de viejo, encontrara la crónica de Don Quijote, escrita por Cide Hamete Benengeli,: «Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y, como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos. Y, puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues, aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua, le hallara.»

Agotado el proyecto anterior, cuando la necesidad de descanso y jubilación planeaba sobre el negocio y con la inicial idea de  vender el edificio y cerrar, germinó la idea hacernos con el negocio y así mantener y renovar la única librería del casco antiguo de Toledo.

Tras las recabar los fondos, formar el equipo de colaboradores, luchar contra los agoreros que profetizan el final del libro en papel, y los miedos ante la magnífica apuesta que estábamos haciendo, por fin comenzó nuestra andadura el día 23 de febrero de 2018, con una visión muy clara de donde estaba el futuro y la continuidad de la librería.

Conscientes de la modificación de los hábitos lectores, y la aparición de los llamados “influencers” y las redes sociales, se ha hecho necesario un  nuevo planteamiento sobre la gestión de los fondos y la forma de vender los libros, que pasa por dos premisas: la primera es el mantenimiento del fondo librero,  nutrido con las novedades que cada mes nos ofrecen las editoriales, la delimitación de las variadas secciones con las que cuenta la librería, la amplia colección de novela infantil y juvenil, la especialización en temas toledanos y la entrada de los libros de “segunda mano” y librería de viejo; la segunda premisa, es la mejora del proceso de recepción de pedidos y los tiempos de entrega a los clientes, así como un sistema de conexión con nuestros lectores dinámico y accesible abriendo nuevos canales de comunicación e interacción.

Y aun cuando nuestro objetivo sea la venta de libros, ésta no tiene sentido sin un objetivo final, que no es otro que la difusión de la lectura. Por ello queremos abrir, aún más, nuestras puertas a las más diversas iniciativas culturales,  participando activamente en cualquiera que se celebre en la ciudad, pero sobre todo queremos llenarnos de lectores que recorran nuestras cuatro plantas  y pasen parte de su tiempo con nosotros charlando de libros, consultando o leyendo tranquilamente en los rincones de lectura que hemos ido repartiendo por todas las plantas.

Nuestro objetivo son treinta años más de librería. Como poco.

La Librería